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17. Título: Muere conmigo

Título original: Die with me

Autor/a: Elena Forbes
316 páginas

 

Otra historia de asesino en serie sin motivación, de detectives ingleses un poco jodidos y un protagonista que pierde el culo por una forense que a su vez pierde las bragas con asombrosa facilidad. Al final de la historia se “insinúa” un más que probable triángulo amoroso que continuará en otros libros, si es que la señora autora los escribe, y es casi seguro que lo hará.

 

Y esta cosa me ha costado casi 18 euros, puag.


18. Título: Harry Potter y el Misterio del Príncipe  relectura

Título original: Harry Potter and the Half-blood Prince

Autor/a: J.K.Rowling

Nºpag: 602

 

 

¿Esa vez que dije que este era mi libro favorito de la saga? Ya no lo es, rectifico. Me sigue gustando el toque oscuro que tiene la historia y todo el tema de los amoríos y tal, pero… creo que le falta algo, como por ejemplo un poco más de desarrollo en la historia de Harry y Ginny, sin duda la pareja más maltratada de la saga, aparte de Lupin/Tonks.

 

Empezaré por una cosa que no me gusta: Fleur, o mejor dicho: Flegggrrr. Desde que Rowling insinuó lo del Bill/Fleur ya estaba que me subía por las paredes. ¿Pero qué carajos ve Bill en ella?, aparte de una melena rubia propia de un anuncio de champú y su “en Beauxbatons hacíamos las cosas de otra manera…” En fin, ella y sus cosas. Normal que los Weasley no la traguen. Ah, en qué estaría pensando Jotaká...

 

Segunda cosa que no me gusta: que ganen otra vez la copa de quidditch sin Harry, encima el año que está como capitán. ¡Vaya castaña! Se lo perdono un poco porque luego viene ese beso Harry/Ginny que en la película se han olvidado por completo (porque para qué van a respetar eso si luego van a hacer el de Ron/Hermione en condiciones, ¿verdad?, PARA QUÉ ¬_¬ ) Que vale, yo entiendo que su “deber” en la saga es luchar con Voldemort pero pobrecillo…

 

Tercera cosa que no me gusta: Hermione. Sí, lo digo tal cual: no me gusta. Antes no me importaba pero ahora es que no la trago, porque en ocasiones me parece que Rowling va demasiado lejos en su empeño por demostrar que una hija de muggles puede ser mejor maga que todos sus compañeros de familias mágicas. Que está bien que sea súper lista y todo eso, pero eso no quiere decir que siempre tenga que hacer quedar a Harry y Ron como unos inútiles incapaces de hacer bien un encantamiento durante una hora de clase y en cambio ella lo saca todo a la primera o casi. Venga ya. No me molesta que sea lista, sino que sea la única lista.

 

Y encima en este libro se pone pesadita con el tema del libro de pociones. Ron tiene razón: a Hermione lo que le escama es no ser ella la primera de la clase en pociones, con ayuda del libro o sin él. El resto… hombre, como no soy fan del Ron/Hermione, pues supongo que no me metí tanto en la parte que narra su tira y afloja, aunque la primera vez que lo leí me parecieron monísimos (porque son monísimos) pero sin pasarse, Jotaká.

 

Cosas que me gustan:

 

Pensadero+recuerdos+Lord Voldemort. Me chifla todo, TODO lo que cuentan sobre el pasado de Lord Voldemort, su niñez y sus orígenes en la familia Gaunt, lo de los horrocruxes. Cuando te cuentan lo de los horrocruxes es un escalofrío continuo, me encanta lo malvado que es Voldy. Es un malo fantástico y se me ponen los pelos como escarpias cuando te insinúan las maldades que ya hacía de pequeño y lo mucho que controlaba la magia sin haber pisado siquiera Hogwarts. Y encima el pavo habla pársel, olé.

 

Slughorn. Aaah, malvada Rowling que ha esperado hasta el sexto libro para sacar al profesor más molón de Hogwarts (con permiso de McGonnagall). Qué majo es, no sé por qué le tienen esa tirria. En serio, ¿qué pasa con Gryffindor?, ¿se creen unos santos o algo así?, porque no paran de juzgar a los demás. No digo que esté 100% bien que Slughorn solo trabe amistad con la gente que cree que puede llegar a algo importante para así sacar tajada, pero opino que no hay nada de malo en procurarse tener todos los caminos cubiertos. Nunca sabes cuándo te va a venir bien. Pero bueno, al tema: que es un profesor chachi, con un método opuesto al cabroncete de Snape, y que mola un puñao. Ya era hora que saliese un Slytherin que no levanta sospechas porque él no quiere ser un mortífago.

 

Snape también me gusta, aunque en ocasiones me recuerde a una profesora de química que tuve en el instituto :-P Qué gran personaje, tiene tanto detrás. Sale poquito y cuando lo hace es para salvarle el culo a Malfoy.

 

Dumbledore ya me estaba tocando las narices en el libro quinto, y aquí me gustaría matarlo aunque por suerte de eso se encarga Severus. Qué manipulador es el muy cabrón, hace con los demás lo que le da la gana. Lo que sí reconozco es que me dio penita cuando está con Harry en la “cueva del amor” Aaagh, los cadáveres.

 

Bellatrix Lestrange. Si hay un mortífago que mola mil es ella. Y punto.

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19. Título: Harry Potter y las Reliquias de la Muerte  relectura

Título original: Harry Potter and the Deathly Hallows

Autor/a: J.K.Rowling

Nºpag: 636

 


 

Creo que tengo mejor opinión del libro en esta segunda lectura que en la primera, pero hay una cosa que sigue sin gustarme y otra que detesto.

 

Lo que odio de verdad es a Hermione. No sé cómo pude tener la cara de seguir con Harry (y él de dejarla) después de que le suelte: “Sirius se portaba fatal con Kreacher, Harry, […] Siempre he opinado que los magos acabarían pagando por lo mal que tratan a los elfos domésticos. Ya lo ves: Voldemort pagó, igual que Sirius.” Olé, con un par de huevos Hermimbécil, diciéndole a su mejor amigo que su padrino, a quién él quería casi como un padre, mereció morir (o fue una consecuencia) por tratar mal a “un” elfo doméstico.  Hay que tener mucha cara para decir semejante chorrada, y no estoy diciendo que no tenga su parte de razón, pero debió tener en cuenta que le está hablando al ahijado de Sirius, ¡no le puede soltar eso y quedarse tan pancha!

 

En este libro es un poco en plan “Hermione y Ron pueden reprocharle a Harry lo que quieran pero Harry a ellos no”. Me toca un poco las narices, la verdad.

 

Lo de que Ron hable pársel… eso hay que matizarlo. Realmente él no sabe hablar pársel. Que sepa decir “ábrete” en pársel porque ha oído a Harry decirlo antes no implica que sepa hablar esa lengua, porque realmente él no la entiende, se limitó a hacer un sonido. Pero la culpa de esto la tiene Hermione, que le cuesta Dios y ayuda reconocer que Ron es listo y tiene ideas ingeniosas (joder, si sacar a Harry de casa de los Dursley en un coche volador que me digan qué es)

 

Qué más… ah, sí, lo de Slytherin. Me parece que Rowling se pasa un poquito cuando escribe que la mesa de Slytherin se queda completamente vacía porque nadie se queda en la batalla final. Tampoco es para tanto, no creo que costase demasiado escribir que se queda al menos una persona o dos de los alumnos. Pero no, el resto de casas son “perfectas”, buah. Y McGonagall no debió ser tan hosca con Slughorn, casi presuponiendo que va a salir corriendo de Hogwarts. A veces creo que algunos magos y brujas, pertenecientes a Slytherin, acaban comportándose de manera malvada solo porque es lo que los demás esperan de ellos. Para que luego vayan por ahí de “los buenos de la película”…

 

Harry en este libro me encanta. Se sale.

 

Ah, y me parece súper bonito que el último pensamiento de Harry antes de morir sea Ginny. Qué pena que luego plante un epílogo ¡19 años después!, se ha pasado un poquito, con diez era más que suficiente. Echo en falta más desarrollo Harry/Ginny.

 

Horrocruxes: el libro, el anillo, el guardapelo, la taza, la diadema, Nagini, y Harry. Vale, están todos..

 


20. Título: Diecinueve minutos

Título original: Nineteen minutes

Autor/a: Jodi Picoult

Nºpag: 638

 

Diecinueve minutos es la historia de un chico como tantos y tantos que sufre abusos por parte de sus compañeros todos los días desde el primero en que pisa la escuela primaria hasta el instituto. En este caso, el protagonista mata a diez chicos del instituto.

 

Desde luego, en ningún momento he pensado que debieran dejarlo en libertad o ponerle una condena ridícula porque, sean cuales sean las circunstancias que le llevaron a hacerlo, el crimen sigue siendo el mismo y él debía pagar por ello, pero lo malo de algo como lo que él ha hecho es que la gente se fija solo en las víctimas de la masacre y se olvidan de lo que algunas de esas víctimas le han hecho a él durante años y que ha derivado en la matanza. Algunos de esos matones no mueren sino que acaban solo heridos, algunos con el único problema de que no podrán seguir con su carrera deportiva (ya ves, pobrecitos) y los padres de las víctimas mortales y otras que arrastrarán secuelas de por vida olvidan que esos chicos que aún viven y que le hicieron la vida imposible al protagonista de esta historia son también culpables de que sus hijos no vivan o se pasen el resto de su vida en una silla de ruedas, o cualquier otra cosa.

 

La historia de este libro es curiosa porque, para empezar, que yo recuerde, en ningún caso de los que ha sucedido en la vida real, los asesinos han sobrevivido porque siempre se suicidaban. En este relato, el asesino sobrevive.

 

Pero sobre todo, más allá de la masacre, esta es una historia sobre la popularidad en un instituto de Estados Unidos. Es increíble la importancia que le dan a ser popular, y el hecho de que ser diferente te marque para siempre como objeto de sus burlas. Y para qué vamos a negarlo: el hecho de que haya tantas matanzas de este tipo en ese país es sobre todo por las armas, porque si eso fuera como en España, esos chicos mayormente se suicidarían (algo que ha ocurrido aquí ya en alguna ocasión). En serio, ¿la gente que pierde a sus hijos o hermanos en estas circunstancias no se dan cuenta de que son esos chicos populares y estúpidos los culpables?, ¿de que nada de eso ocurriría si se tratasen mejor entre ellos? No, ni eso ni el control de las armas de fuego, siempre mirarán hacia otro lado hasta que ya no tengan a dónde mirar porque todo estará cubierto de cadáveres.

 

En este libro hay una cosa que me llamó muchísimo la atención, y es en un momento en el que a Peter, el protagonista, le meten en su celda un compañero que curiosamente tiene el mismo aspecto que él tenía en el instituto: delgadito y con gafas, y Peter lo que hace es romperle las gafas y amenazarle. Hace exactamente lo que han hecho con él. Es eso que dicen sobre gente que ha sufrido malos tratos o los ha presenciado en su infancia, acaban convirtiéndose también en maltratadores. Creo que este ha sido el único instante en el que no he sentido lástima por Peter.

 

El final es esos que no te esperas, al menos una parte de él. Viene con giro y eso mola.

 

De la autora solo puedo decir cosas buenas. Es increíble cómo se mete en la mente de los adolescentes populares y abusones, de los frikis, de las madres y padres de todos ellos. Es muy buena.


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Tags: libros, relecturas
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