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(5) Él tan del norte y ella tan del sur

Título: North & South
Autor: Elizabeth Gaskell
Penguin
521 páginas


La historia de North and South comienza cuando al papá de Margaret, el señor Hale, le pasa algo parecido que a Ratzinger Z, ya no se siente con fuerzas para seguir con su parroquia y decide renunciar a ella. Entonces busca trabajo como tutor privado en una zona industrial de Milton, en el norte de Inglaterra. Allí Margaret conoce a John Thornton, pupilo de su padre, y un señor al que no soporta porque su visión es muy comercial, muy del Norte, y porque Margaret, admitámoslo, es una estirada de cuidado. Pero la rebelión industrial y las tragedias familiares hacen que Margaret aprenda la realidad de la vida urbana y John aprenda algo de humanidad, y de esa forma sus puntos de vista pueden acercarse y quizás, hacer que el amor dure.

A pesar de la cierta similitud que veo con Orgullo y Prejuicio, creo que North&South es mucho más. Es un retrato fiel de la sociedad de la revolución industrial británica, de las distintas clases sociales y las condiciones de trabajo de los más humildes. Es una historia con una pareja protagonista nada convencional, con personalidades muy diferentes entre ellos y unas opiniones tan opuestas que parece imposible que alguna vez puedan entenderse y más aún, enamorarse. Pero lo mejor de la novela, en mi opinión, es la evolución tanto de Margaret como de John.  Es una evolución pausada, realista, que no pasa de la noche a la mañana y que viene como consecuencia de los acontecimientos que viven los protagonistas, y que da lugar a su entendimiento  mutuo.







Al principio de la novela, Margaret me pareció demasiado estirada. La veía con demasiados aires de grandeza para ser solo la hija de un humilde párroco, y se le notaba un odio innato hacia todo lo que oliese a comercio, casi como si fuese pecaminoso. Normal que cuando John la conoce, éste se sienta tan insultado por sus maneras.Margaret cree que lo sabe todo y a lo largo de la novela se va dando cuenta de que eso no es cierto y a través de su amistad con los Higgins, su personalidad va cambiando un poco y va entendiendo la vida de esta gente. Es cierto que ello no hace que supere así como así sus prejuicios hacia el señor Thornton pero es un paso. La muerte de su madre fue un palo tan fuerte que acabé soltando lagrimones a pesar de que a mí la señora ni fu ni fa, pero la pobre Margaret me daba mucha pena. Que encima se muriese su padre fue demasiado para mi cuerpo, y además me pareció muy triste que no pudiese ser enterrado en el mismo lugar que su esposa. Y luego, para más inri, se muere también el padrino de Margaret, el señor Bell. Y mira que durante medio libro tuve la impresión de que atraparían a su hermano Frederick y lo colgarían, pero resultó que se murió todo el mundo menos él. Fueron demasiados golpes pero creo que al final la hicieron algo más fuerte de lo que era al principio. Margaret estaba muy acomodada el principio y a base de las hostias que le dio la vida, maduró y sacó a su verdadero yo.

Dixon me cayó un poco mal cuando empecé a leer el libro. Ese acercamiento hacia la señora Hale que hacía a Margaret sentirse un poco desplazada, la manera en que lo justificaba, o cuando culpaba al señor Hale por el poco caso que hacía a su señora o la terrible consecuencia que tuvo el arrastrar a toda la familia hacia un lugar tan contaminado como Milton. Pero al final la cogí cariño también, porque es toda una leona que defendería con la fiereza que hiciese falta a los miembros de una familia a la que quiere más que sí misma.

Bessie me dio muchísima lástima. Prácticamente tenía la misma edad que Margaret pero era como si la vida le hubiese dado la espalda, y a pesar de todo todavía quería creer que le esperaba algo mejor al morir porque se negaba a creer que solo hubiese lo que había vivido. Es difícil mantener unas creencias religiosas teniendo la vida que su familia tiene, pero ella todavía creía que había algo más. Su padre es lo opuesto, pues aunque creía que Dios existe, se negaba a creer que hubiese algo más, y también es comprensible. Son dos formas de enfrentarse a una vida tan dura como la suya. Mary sale poquito pero la adoré a pesar de eso. Me enterneció mucho cuando ella se sintió orgullosa de poder regalarle algo a Margaret cuando ésta le pidió algo de Bessie, antes de dejar Milton.

Con la familia pijilla de Margaret tengo mis más y mis menos. Obviamente son familia y se preocupan lo suficiente por ella como para acogerla en su casa pero… por ejemplo, cuando Margaret regresa a Harley Street con ellos, tras morir sus padres, es prácticamente una secretaria de su prima Edith y es suficiente familia de ellos como para participar en la organización de sus agendas pero luego ella no está invitada por no ser de la familia en un sentido estricto, algo que sí habría ocurrido de estar casada por ejemplo con  Henry Lennox o alguien similar. Me choca mucho en el caso de Edith. Se supone que se quieren como hermanas pero Margaret es más una secretaria, como he dicho antes. De modo que por muy pijilla que pueda parecer Margaret a veces, debe tener un corazón enorme para soportar a su prima y quererla, porque a mí Edith me ha parecido una frívola de cuidado, una cabeza hueca.  Y su marido otro qué tal. Todo el rollo de la alta sociedad y los vestidos bonitos y mega-limpios. Teniendo en cuenta el cambio tan grande que Margaret había experimentado en su interior para cuando regresa y vuelve a vivir con ellos, me parece que no pegan ni con cola. Es un poco como cuando vivista Helstone otra vez. Son sitios que han cambiado demasiado como para que ella los vuelva a sentir como su propio hogar. Aunque casi me inclino más por pensar que es ella la que ha sufrido el cambio más grande y lo que antes le importaba tanto ahora no significa lo mismo para ella.

John Thornton me causó simpatía casi desde el principio a pesar de ser un empresario con unas ideas tan propias de la CEOE. No puedo odiar al 100% a alguien que se ha hecho a sí mismo, que está dónde está por su propia perseverancia y trabajo duro, que empezó desde cero. Pero también me daban ganas de pegarle por ser tan cazurro. Una vez instalado en su posición de capataz es como si hubiese olvidado de dónde provenía y todo por lo que tuvo que pasar, como si por el hecho de haberlas pasado putas y de haber hecho su trabajo sin quejarse esperase que todo el mundo hiciese lo mismo. ¡Porque hay que ver lo que le cuesta entender que sus trabajadores merecen unas ciertas condiciones dignas de trabajo! Su evolución me pareció tan maravillosa como la de Margaret o más, exceptuando quizás que se enamorase de ella de la forma en que lo hizo. Quiero decir que apenas se habían visto, lo más que habían hecho era intercambiar algunas opiniones que siempre, siempre chocaban. No parecía que fuesen el uno del agrado del otro y luego de golpe y porrazo… ¡resulta que está enamorado! Me pilló muy desprevenida y fue bastante wtf para mí. Pero que se enamorase de Margaret me pareció adorable, a pesar de que en mi opinión en aquel momento Margaret todavía no se lo merecía. Claro que, siendo honestos, tampoco pienso que John se la mereciese a ella en ese punto en concreto. Ninguno de ellos estaba en ese punto intermedio que necesitaban alcanzar para que lo suyo tuviese  posibilidades. Me pareció adorable que John se enamorase de ella porque aquí tenemos a una persona que es muy estricta, que exige fortaleza y control a los que le rodean además de a sí mismo, y el enamorarse de Margaret el mundo se le pone patas arriba y eso de controlarse no lo lleva tan bien. Verlo perder el control es muy divertido. Tiene que replantearse su forma de actuar y pensar, y creo que en parte eso le ayuda a conseguir desarrollar su humanidad. El John Thornton del principio nunca habría parado la investigación sobre las circunstancias de la muerte de Leonards, por ejemplo.

Eso sí, repito: cuando se da cuenta de que la quiere, justo después de que ella se interpusiese entre los trabajadores cabreados y él, me pilló totalmente desprevenida. Fue como “¡¿qué!?” Pero vale. Su proposición a Margaret fue ADOREIBOL y lo sentí muchísimo cuando ella lo rechazó. Verlo sufrir me hizo a mí sufrir también. Me pasé el resto del libro tirándome de los pelos, en un sin vivir, porque no acaban de arrejuntarse y primero ella era incapaz de dejar de lado sus prejuicios y luego él pensaba que ella quería a otro. En la vida lo he pasado tan mal con una pareja que no terminaba de arrejuntarse y de hecho me he pillado tal enganche al libro que no lo he dejado hasta leer el final, que de paso, me ha parecido algo apresurado. En definitiva, lo he pasado fatal con el pobre John, cuando no por los prejuicios de Margaret, por los de los demás. En un caso parecido al de Darcy en Orgullo y Prejuicio, John Thornton sufre a veces de la mala percepción que algunas personas tienen de él. Cierto es también que eso sería diferente si no actuase como lo hace pero el pobre es producto de las circunstancias que le ha tocado vivir, como Margaret.

Y el caso es que me dio muchísima pena otra vez al final, cuando casi lo pierde todo y se ve en la tesitura de empezar otra vez desde cero, pero sin la juventud y fortaleza de años atrás. Es muy frustrante y me dio rabia verlo en esa situación, más teniendo en cuenta que había aprendido mucho a nivel humano y este John Thornton no se merecía para nada el verse obligado a renunciar a todo aquello que le había costado tanto trabajo ganar.

¡Menos mal que la fortuna ayudó!En más de un sentido ;D En el fondo me imaginé que Margaret le prestaría dinero para que siguiese con sus negocios, porque llego yo a estar en su lugar y lo haría también. Le regalaría hasta mi alma si la pidiera. Que se quedase sin palabras ante el ofrecimiento de Margaret fue también ADOREIBOL, igual que la vergüenza de Margaret. Ese “Mr. Thornton! I am not good enough!”, y cuando él le susurra al oído “Take care. If you do not speak I shall claim you as my own in some strange presumptuous way. Send me away at once, if I must go.- Margaret!-“ Se me derretía el corazón, lo juro. ¡Qué hombre más adorable!

Ese final muy rápido, muy de “tengo que quitarme esto de encima ya” y creo que después de tantas páginas de absoluto aburrimiento sobre la vida de Margaret entre los Lennox otra vez, lo que el libro necesitaba en realidad era algo más elaborado que hiciese justicia de verdad a una historia de amor tan accidentada y que me ha tenido tan en vilo. Hubo momentos en los que estaba convencida de que no acabarían juntos. Pensé que Thornton la seguiría queriendo mientras se encontraba atrapado en una crisis terrible para su empresa y que Margaret acabaría renunciando a John y se casaría el imbécil de Henry Lennox. Por suerte apareció John buscando una solución a su problema y mató dos pájaros de un tiro. Me hubiese gustado algo más después, quizás un beso y/o cuatro líneas diciendo “se casaron y a la madre de John le dio un soponcio por ganar semejante nuera”, algo del estilo del final de Orgullo y Prejuicio. Algo más.


Lo mejor: la evolución de los protagonistas

Lo peor: ¡los dialectos norteños!
Tags: elizabeth gaskell, libros, libros:2013
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