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(13) Historia de dos ciudades

Título: A Tale Of Two Cities
Autor: Charles Dickens
367 páginas



Sinopsis: Tras dieciocho años como prisionero político en La Bastilla, el envejecido Doctor Manette es finalmente liberado y reunido con su hija en Inglaterra. Allí las vidas de dos hombres muy diferentes, Charles Darnay, un aristócrata francés exiliado, y Sydney Carton, un brillante abogado de mala fama, se ven enredadas en su amor por Lucie Manette. Desde las tranquilas calles de Londres, son arrastrados contra su voluntad a las ensangrentadas y vengativas calles de Paris en la cúspide del Reino del Terror, y pronto caen bajo la letal sombra de La Guillotina.

(c) Penguin Classics



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Mi principal razón para querer leer Historia de dos ciudades es la película El caballero Oscuro: la leyenda renace. Sabiendo que está basada en esta novela de Dickens y que además las palabras finales están directamente sacadas del libro, tenía motivos suficientes para lanzarme a la lectura de este clásico. Si además me dicen que está ambientada en la época de la Revolución Francesa no necesito nada más.

Y el caso es que al principio me costaba mucho leerlo.  A lo largo de la narración ha habido párrafos enteros en los que no he entendido un carajo porque había muchas palabras en un inglés un poco más rebuscado de lo normal, o frases muy largas que, en el caso de las preguntas, no entendía hasta que llegaba al final por aquello de que los británicos no emplean el signo de interrogación hasta el final de las frases, y en algunos casos la gramática no ayudaba a entender que era una pregunta. Pero lo peor sin duda era la primera mitad del libro. Aunque está dividido en tres partes o libros, a mí me parece más natural dividir la historia en dos partes. En la primera mitad del libro es donde vamos descubriendo los distintos personajes y la situación en la que se encuentran, pero Dickens da pocos detalles sobre algunos de ellos y me resultaba siempre muy confuso lo que leía, porque no entendía nada. Tan pronto te hablaba de un señor de Inglaterra como te contaba lo que ocurría en Francia, y todo esto en los años anteriores a la toma de la Bastilla, cuando la Revolución Francesa se estaba gestando. Todo esto cambia en la segunda mitad del libro. A partir de ahí, la Revolución ha comenzado y empiezan a sucederse los hechos. Desde entonces, es un no parar hasta el desenlace final. Es entonces cuando empiezas a entender cosas que habías leído antes y la relación entre los distintos personajes y los hechos históricos, y la forma en que están entrelazados sus destinos.

Dickens es efectivamente un maestro. Ha logrado que sienta las vidas de los personajes como la mía propia, sobre todo en los casos de Charles Darnay y Sydney Carton, hasta el punto de llegar el último capítulo y acabar llorando a lágrima viva. Me parece imposible que alguien no pueda amar a Charles Darnay, y si es así, le juzgo. Me parece también improbable que alguien no ame a Sydney Carton, y si lo hace, le juzgo. También juzgo a quien pretenda venderme a Carton como mejor pretendiente que Darnay, porque aunque es cierto que Carton es mucho más avispado, ambos  hombres me parecen unas buenísimas personas. Dickens también logra que sienta los horrores de la Revolución Francesa como si los estuviese viviendo en el instante. Como El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace está basada en gran parte en este libro, quien lo lea reconocerá temas similares. Aquella idea que se transmitía en el film de Christopher Nolan sobre lo erróneo de quitarle a alguien sus posesiones y condenarlo a muerte por el simple hecho de ser rico, es algo que se siente en las páginas de Historia de Dos Ciudades. Es decir, ¿cuándo paras la Revolución?, ¿dónde está el límite entre la justicia para los oprimidos y la venganza de los mismos, que acaban convertidos en opresores? La gran diferencia con la película es que en ésta, los criminales que se rebelan contra la clase alta son verdaderos criminales en su mayor parte: gente que mata y comete robos gordos. No es gente como en la novela de Dickens que en muchos casos lo único que ha hecho es no doblegarse ante la clase dominante cuando ésta abusaba de su poder. Te hace pensar, y mucho.

Los cuatro o cinco párrafos finales son de los que se te quedan grabados a fuego. “I see a beautiful people and a brilliant city rising from this abyss…”

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Me parece un libro muy, muy recomendable. Es de esos que vas entendiendo cada vez más con cada lectura, y esto lo sé aunque yo solo lo he leído una vez (planeo hacer  una relectura antes de que el 2013 acabe) Estoy segura de que si dentro de un año escribo otro post sobre el libro, saco conclusiones nuevas. Si no lo han leído aún, háganlo, no se arrepentirán. Es un “MUST” en toda regla. De esos libros que te hacen preguntarte qué narices vas a leer a continuación que esté a la altura.



·Como dije antes, me encantan tanto Charles Darnay como Sydney Carton. El primero de ellos es un aristócrata francés, auto-exiliado en Gran Bretaña, que corta raíces por completo con su familia y pretende labrarse un futuro solo con su esfuerzo personal. En comparación con Carton palidece y mucho. En algunas ocasiones parece una damisela en apuros a la que hay que estar continuamente rescatando de problemas en los que se mete por ser demasiado ingenuo. No es tan listo como Carton y, aparte de sus habilidades a la hora de enseñar lengua y literatura francesas, no se puede decir que el hombre tenga muchos recursos. Pero es bueno, justo y educado. Es una persona que bien podría haberse dedicado a vivir del cuento y de la opresión a los más pobres. Pero en vez de eso, decide renunciar a la familia y sus malas prácticas y abraza las ideas liberales. Admira a George Washington. Apoya a las fuerzas independentistas americanas. Apoyaría a los revolucionarios franceses si no estuviesen tan ocupados en cortar cabezas por una sed de venganza que no acaba nunca. No quiere vivir de su apellido, que cambia al establecerse en Inglaterra, ni de sus tierras, a las que renuncia. Un hombre que hace eso merece todo mi amor y respeto. Además, el pobre tiene un sentimiento de culpa enorme por la reputación de su familia, por cosas que él no ha hecho, y creo que de algún modo intenta enmendar los errores pasados, aunque no sean suyos. Su único defecto es quizás que no pareció preocuparse mucho por Carton y hasta diría que le prejuzgó, pero eso es algo que hasta yo misma hice, y varios otros personajes también lo hacen a no ser que el propio Carton les hable con sinceridad y tengan la oportunidad de ver el corazón de oro que esconde. Si este es el único defecto de Charles Darnay, se lo permito.

Lo que ocurre con Charles es que a veces Dickens no es transparente en la forma en que describe sus actos y esto lleva a confusión. Durante una parte del relato temí que hubiese sido él el que mató a su tío. Y estoy convencida de que mucha gente que lee el libro le ve como un conspirador que lo arregla todo para que salga como él quiere, lo que me lleva a pensar a su vez que no han entendido nada porque el pobre Charles está a por uvas y su intelecto no le da para maquinar planes tan maquiavélicos. Eso sería más cosa de Carton si fuese un capullo integral (que no lo es)

·Lucie Manette es la hija del Doctor Manette, que permaneció en prisión durante 18 años. Durante todo este tiempo, Lucie le creyó muerto hasta que, al salir él de prisión, el señor Lorry le confiesa a Lucie que su padre está vivo y van a por él. Desde el principio queda claro que Lucie es una muchacha bellísima y muy compasiva, y lo cierto es que sirve mayormente como interés amoroso pero poco más. Sin embargo, no tengo ganas de odiarla, no puedo. Es una muchacha de mucho valor para aquellos que le son queridos. Es el tronco en el que se apoya su padre cuando sale de prisión, para volver poco a poco al mundo real. El hecho de que Lucie sea tan dulce y compasiva hizo que durante algunas páginas temiera que le dijese que sí a cualquiera de los pretendientes que tenía. Es el típico personaje que atrae a todos los hombres, y por momentos temía que se enamorase de Sydney Carton o el señor Stryder, que resultó ser un capullo impresionante, ya que estamos. Pero esta ha sido de esas veces en que tuve suerte y Lucie se enamora de Charles y ambos acaban casándose y formando una familia.

He de confesar que hasta que no leí el prólogo y los apéndices de la edición de la biblioteca pública (que he sacado justamente hoy, LoL) no me había quedado claro la lucha interna del padre de Lucie, y es que él reconoció a Charles como un hombre de la familia que lo mandó a la cárcel de forma injusta. Primero por sus propias sospechas y luego el día de la boda, cuando finalmente accedió a que Charles le dijera su verdadero apellido. A favor de Charles hay que decir que le pidió ser totalmente sincero con él antes incluso de cortejar a Lucie, si luego el Doctor Manette no accedió, eso ya es cosa suya.

El caso es que el padre y el tío de Charles son en realidad de apellido Evremonde. Ambos secuestraron y violaron a una joven embarazada, que acaba muriendo. El hermano pequeño de la joven intenta pedirles explicaciones  pero muere de una estocada al batirse en duelo con uno de los hermanos Evremonde. Antes de morir, el joven le confiesa al señor Manette todo lo ocurrido, y él intenta hacer lo correcto contándoselo a la gente de Justicia, a pesar de que fue obligado a prometer que no diría nada. Los Evremonde lo descubren y lo mandan a la cárcel sin pruebas de nada, solo para cubrirse las espaldas. Durante su encarcelamiento, el señor Manette va desarrollando un odio cada vez mayor contra esa familia, hasta el punto de que llega a hacer extensible la posible justicia, si la hubiera, a los descendientes de estos dos hermanos. Llega a escribirlo en  una carta que esconde en la celda de La Bastilla y que es leída años más tarde en el segundo juicio que se celebra contra Darnay y en el que es condenado.

Pero lo que me parece genial de todo esto es que el hijo de uno de los Evremonde sea precisamente el hombre que acabó casado con la hija del hombre que fue enviado injustamente a la cárcel por esos Evremonde. Me parece sencillamente genial. Y es obvio que de alguna forma Charles se siente culpable por las cosas que ha hecho su familia, aun cuando él no las conoce todas (no conoce por ejemplo que su padre hizo lo que hizo), y eso no es justo tampoco. Si él no hizo nada de esas cosas ni está de acuerdo con ellas, no debería pagar por los pecados de sus padres. Entiendo la sed de venganza de los oprimidos, pero es otra vez la doctrina del ojo por ojo.

·Uy, Sydney Carton. Es un personaje que como tantos otros me confundió durante la primera mitad del libro. Lo juzgué mal. Creía que era malvado. ¡Pero, ay, no podía estar más equivocada! No me quedó claro del todo el por qué de tanto secretismo en torno a su persona. Obviamente es listo, muy listo, y es valiente, y tiene capacidad de amar de sobra, pero vive una vida melancólica, miserable, pendiente del alcohol. Eso hace que las personas de su alrededor tengan una idea equivocada de él, y me arrepiento de haberlo juzgado tan mal. Yo que normalmente veo más allá de mis narices, fui incapaz de creer que había algo más en él.

Leí en alguna parte, seguro que fue tumblr, que Snape es el Sydney Carton moderno, y no puedo estar más en desacuerdo. Snape solo se preocupaba por Lily y durante un momento le importaba un carajo lo que le ocurriese a James y Harry. Sydney Carton no es así. Carton le promete a Lucy que aunque ella no le corresponda sus sentimientos, porque sabe que no lo hará, está convencido de ello, a pesar de todo él  hará cualquier cosa por ella o por aquellos a los que ama. Llegado el momento Carton realiza el sacrificio final, intercambiándose por el marido de Lucie, Charles, para que ellos puedan seguir con sus vidas, en vez de quedar sesgadas por la muerte de este último.

De alguna forma, a mí Carton me ha recordado mucho al Perro de ASOIAF, porque ve a Lucie como algo inalcanzable, y al mismo tiempo ve en su amor por ella una forma de redimirse. Cuando la familia está en Paris por todo el asunto del aprisionamiento de Charles Darnay y la vida de este empieza a estar en peligro, Sydney ve en todo esto un propósito. Si antes me parecía que el pobre hombre estaba como vagando sin rumbo fijo, aquí es cuando tiene un propósito claro, y sabe qué tiene que hacer para lograr su objetivo. Su amor por Lucie y su intención de mantener siempre su felicidad le dan un propósito, y al tenerlo es capaz de dejar atrás el alcohol. Es un anti-héroe pero a la vez el verdadero héroe de la historia. Él salva a Darnay cuando el Doctor Manette no puede. El hombre es jodidamente adorable. A BIG DAMN HERO.

Ni qué decir que esto lo convierte en el favorito de los lectores, hasta el punto de que lo ven como el pretendiente al que Lucie debió elegir. Personalmente no estoy de acuerdo. Charles Darnay está hecho a la medida de Lucie Manette. Siento mucho que el pobre Sydney se vea abocado a un amor no correspondido, pero creo que al final fue en su bien, porque le ayudó a redimirse y conducir su vida por un camino. A ser recordado y querido por generaciones siguientes. También creo que influye mucho el factor mártir a la hora de conseguir el favor de los lectores.

Yo iba espoileada con el final sobre su muerte, intercambiándose por Darnay, así que supongo que eso le restó emoción al final pero lloré igual. Sus últimas palabras, que son mencionadas en el final del último Batman de Nolan, te llegan al corazón. Son palabras sabias. Un perfecto resumen de la locura de la Revolución.

Verán, con los revolucionarios simpaticé al principio. Creo que tenían motivos de sobra para estar descontentos y querer reformar el sistema, aunque fuese a la fuerza, dado que no tenían otra forma posible. Entiendo de sobra sus ansias de venganza porque yo las siento todos los días cuando veo en las noticias todos esos políticos y banqueros españoles que nunca pagará por sus crímenes porque en España no hay justicia (al menos para el que no puede pagarla), y eso que no hemos llegado a los extremos que se comentan en la novela, pero tiempo al tiempo. Pero creo que en la historia se les fue demasiado de las manos. Cuando vi la película de Nolan recuerdo que dije que muchas revoluciones sociales acaban convertidas en dictaduras. La sed de sangre de los franceses en esta historia parece no acabar. No se trata solo de derrocar a los reyes y los aristócratas y quitarles todas sus posesiones para dárselas al pueblo, sino que además quieren acabar con todo su linaje. Llega un punto en el que ya no se trata de justicia sino de venganza ciega, y no saben dónde acabar.

Los Defarge son un matrimonio que al principio me caía bien, pero cuando acabó la historia solo tuve algo de simpatía hacia el hombre, porque le parecía ir demasiado lejos querer ajusticiar también al Doctor Manette y a la mujer y a la hija de Charles Darnay por el simple hecho de simpatizar por él. Pero su mujer era la hermana de la mujer violada por los Evremonde, a ella le mueve más la venganza personal y considera que su marido está siendo débil cuando les dice que quizás deberían parar. Al principio la admiraba, a ella y a La Venganza, porque son mujeres con más cojones que la mayoría de los hombres, pero al final solo acabé pensando que son un par de idiotas. No les vale con ajusticiar a un hombre inocente que no solo no ha hecho nada sino que se siente culpable por cosas que él no ha hecho y con las que no está de acuerdo, es que encima quieren acabar con la vida de Lucie por el simple hecho de amarlo, y con su pequeña hija por ser la última de los Evremonde. ¡Pero qué panda de anormales!

Lo más irritante de todo esto es que en su mayor parte no hay juicios para los acusados. Simplemente basta con que alguien denuncie a otra persona de conspiración, atestigüe que ha visto a esa persona realizar algún tipo de señal hacia un preso o similar, y solo por eso ya piden su cabeza. Llegado  un momento no se contentan con ajusticiar a los ricos sino que empiezan  a hacer eso también con los pobres, solo con que muestren alguna simpatía hacia los ajusticiados. Todo es y debe ser por el bien de la República. Los controles para entrar y salir son férreos. Todo está controlado. El oprimido se convierte en el opresor.

Resulta escalofriante la imagen de los cuerpos que se acumulan en el río Sena, por la cantidad de gente a la que cortan la cabeza cada día.

En cuanto a los otros personajes, el señor Lorry es un encanto. Es el típico personaje de Dickens que solo se debe a sus negocios y nunca falta a su deber con su empresa, pero también tiene su corazoncito. Miss Pross se acabó convirtiendo en una de mis favoritas, especialmente por el momento en el que se enfrenta a la señora Defarge. Es entonces cuando Dickens dice que la fuerza motivada por el amor es mayor que la movida por el odio. Me recordó mucho a Harry Potter. El señor Cruncher me cae rematadamente mal solo por ese momento en el que amenaza a su mujer (no recuerdo si llega a pegarla o no) y todo porque cuestiona el trabajo al que se dedica, que es desenterrar cadáveres para vendérselos a los doctores. Además, es un bruto. Pero al final hacía una pareja curiosa con la señorita Pross.

Tags: charles dickens, libros, libros:2012
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